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¿Sabías que elegir correctamente tu residencia fiscal puede suponer un ahorro de hasta un 50 % en impuestos al año? En un mundo donde trabajar desde cualquier lugar es cada vez más habitual, entender la fiscalidad para nómadas digitales y expatriados es fundamental para proteger tus ingresos y evitar sanciones.
En 2025, las legislaciones fiscales se han adaptado rápidamente a la realidad del trabajo remoto internacional. Los gobiernos han incrementado los controles, los convenios fiscales han ganado protagonismo y cada vez hay más incentivos para atraer talento global. En esta guía encontrarás todo lo que necesitas saber sobre impuestos, residencia fiscal y obligaciones legales si trabajas desde el extranjero.
¿Qué es la fiscalidad para nómadas digitales y expatriados?
La fiscalidad para nómadas digitales y expatriados es el marco legal que regula cómo, dónde y cuánto debes pagar de impuestos cuando trabajas y resides fuera de tu país de origen. Abarca tributos como el impuesto sobre la renta, cotizaciones a la seguridad social y gravámenes locales que varían según el país.
En 2025, este marco se ha vuelto más estricto debido al avance de la digitalización y el intercambio automático de información fiscal entre administraciones. Esto significa que, aunque trabajes en remoto, tus datos pueden ser compartidos entre países para asegurar que cumples con tus obligaciones tributarias.
Diferencias fiscales entre un nómada digital y un expatriado
- Nómada digital: Trabaja de forma remota para clientes o empresas, sin un contrato fijo en el país donde reside temporalmente. Su fiscalidad dependerá de la duración de la estancia y de la existencia de convenios para evitar la doble imposición.
- Expatriado: Se traslada a otro país bajo un contrato de trabajo, normalmente por una empresa, con residencia fiscal clara en el país de destino.
Conocer esta diferencia es clave, ya que las obligaciones y beneficios fiscales cambian radicalmente entre uno y otro caso.
Cómo determina tu país tu residencia fiscal
En la mayoría de jurisdicciones, se considera residente fiscal a quien pasa más de un periodo determinado en el país o tiene allí su centro de intereses económicos y vitales. España, por ejemplo, utiliza la regla de los 183 días, pero también analiza si tienes tu vivienda habitual o familia allí.
Otros países aplican criterios adicionales, como el registro en censos locales o la tenencia de propiedades.
¿Cómo saber si eres residente fiscal en un país?
Ser considerado residente fiscal en un país implica declarar allí tus ingresos y cumplir con las leyes locales. Este estatus no depende únicamente de dónde trabajes, sino de factores como el tiempo que pases en el territorio, tu vivienda habitual, tu núcleo familiar y tus inversiones.
No determinar correctamente tu residencia fiscal puede generar problemas como la doble tributación o sanciones por incumplimiento. Por eso, antes de establecerte en un país, es recomendable revisar su legislación y, si es necesario, obtener un certificado oficial.
Regla de los 183 días y otros criterios internacionales
La regla más común para establecer la residencia fiscal es la permanencia de más de 183 días en un año natural en un país. Sin embargo, existen criterios adicionales:
- Lugar donde se encuentra tu vivienda habitual.
- Localización de tus familiares dependientes.
- Centro principal de actividades económicas.
Certificado de residencia fiscal: cuándo y cómo obtenerlo
Este documento, emitido por la autoridad tributaria del país donde resides, certifica tu estatus fiscal y evita problemas con otras administraciones. Se solicita normalmente a través de la agencia tributaria local y es indispensable para aplicar convenios de doble imposición.
Países con acuerdos para evitar la doble imposición
España, Francia, Alemania, Portugal, Reino Unido y la mayoría de países de la OCDE cuentan con convenios bilaterales para evitar que un mismo ingreso tribute dos veces. Estos acuerdos establecen dónde deben pagar determinados impuestos y bajo qué condiciones.
Impuestos más comunes para nómadas digitales y expatriados
Trabajar en el extranjero no significa estar exento de impuestos. En 2025, las principales cargas fiscales a considerar son el impuesto sobre la renta, las cotizaciones a la seguridad social y, en algunos casos, tributos locales como el IVA o tasas municipales.
El impacto de cada impuesto dependerá de tu estatus fiscal, el tipo de ingresos y la existencia de acuerdos internacionales entre países.
Impuesto sobre la renta (IRPF) y regímenes especiales como el Beckham
El IRPF es el impuesto principal sobre los ingresos personales. En España, por ejemplo, existe el Régimen Beckham para atraer talento extranjero, que permite tributar a un tipo fijo del 24 % hasta un límite de ingresos, durante un periodo determinado.
Seguridad social y cotizaciones internacionales
Si trabajas para una empresa extranjera o como autónomo, es posible que debas cotizar en el país de residencia o mantener tu afiliación en el sistema de tu país de origen mediante convenios bilaterales. La correcta elección puede evitar pagos duplicados.
Otros impuestos: IVA, impuestos municipales y tasas locales
Algunos países aplican IVA a los servicios digitales incluso cuando el cliente se encuentra en otro país. Además, pueden existir tasas locales sobre la propiedad, licencias de actividad o impuestos turísticos si alquilas tu vivienda a terceros.
Fiscalidad en destinos populares para nómadas digitales
En 2025, varios países han diseñado regímenes fiscales específicos para atraer a teletrabajadores. La elección del destino adecuado puede suponer un ahorro considerable y mejores condiciones de vida.
España y el régimen especial para teletrabajadores
España ofrece un visado de nómada digital que permite residir y tributar bajo condiciones ventajosas, pagando menos impuestos si no has sido residente fiscal en los últimos cinco años.
Portugal y el régimen Non-Habitual Resident (NHR)
Portugal mantiene su famoso NHR, que permite tributar a tipos reducidos durante 10 años en determinadas profesiones y exenciones para ingresos extranjeros bajo ciertos requisitos.
Andorra, Dubái y otros paraísos fiscales atractivos
Andorra ofrece impuestos sobre la renta máximos del 10 %, Dubái no grava los ingresos personales, y otros países como Bahamas o Islas Caimán ofrecen exenciones totales, aunque con requisitos de residencia más estrictos.
Obligaciones fiscales si trabajas para una empresa extranjera
En 2025, cada vez más personas trabajan para empresas en otro país. Esto conlleva obligaciones claras: declarar ingresos, cotizar a la seguridad social y, en algunos casos, pagar impuestos en dos jurisdicciones si no hay convenio.
Tributación del teletrabajo internacional
Dependerá del lugar donde realizas el trabajo y del contrato. Algunos países gravan por fuente de ingresos y otros por residencia fiscal.
Declaración de ingresos en tu país de residencia
Aunque tu empleador esté en el extranjero, normalmente deberás declarar esos ingresos en tu país de residencia.
Preguntas frecuentes sobre fiscalidad para nómadas digitales y expatriados
Esta sección recopila dudas reales que reciben los asesores fiscales en 2025, con respuestas adaptadas a la legislación actual.
¿Cómo tributa un nómada digital en España?
Si pasas más de 183 días al año en España o tu centro de intereses económicos está allí, serás residente fiscal y tributarás por tus ingresos mundiales, salvo que apliques un régimen especial.
¿Puedo trabajar para una empresa extranjera sin pagar impuestos en mi país?
No. Aunque cobres de fuera, si eres residente fiscal, deberás declarar esos ingresos.
¿Qué países no cobran impuestos a nómadas digitales?
Algunos como Dubái, Bahamas o Islas Caimán, aunque suelen exigir inversiones o residencia efectiva.
¿Cómo evitar pagar doble tributación legalmente?
Aplicando convenios, deducciones y exenciones, y presentando la documentación que pruebe tu residencia fiscal.